¿Quién mató a Meredith Kercher?

Misterio

  • 9 meses
  • jleo

¿Quién mató a Meredith Kercher?

¿Te has preguntado quién es realmente la persona con la que compartes departamento?

Esa dulce e inocente criatura que deja la leche afuera del refrigerador o que no seca bien el baño cuando termina de ducharse. ¿Sabías que no es posible distinguir a simple vista a un psicópata de alguien que no lo es? Al menos esto es lo que señala la Dra. Feggy Ostrosky en su libro “Mentes asesinas”.

Llegó a casa cansada después de la fiesta de Halloween. Se había vestido de vampiresa. Meredith Kercher (fallecida), una estudiante británica de 21 años, fue a su cuarto y se puso cómoda. No había nadie más; sus compañeras de piso habían salido. Hacia la madrugada, alguien entró en su habitación. Quizá fueran varias personas. Meredith fue violada y recibió 46 puñaladas. Una de ellas, mortal, en la garganta. Después, taparon su cuerpo con un edredón. Era la noche del 1 al 2 de noviembre de 2007. Y lo que pasó en esa habitación de Perugia-Italia continúa siendo, a día de hoy, un misterio. ¿Quién o quiénes estuvieron con ella?

El 2 de noviembre de 2007, luego de que Amanda Knox (Acusada)  pasara la noche con su pareja, llegó a su casa y tomó una ducha. En el baño encontró rastros de sangre, pero, según sus declaraciones, no le dio importancia al hecho. Para cuando terminó de ducharse se percató de que el wáter estaba sucio, alguien lo había usado y no había jalado la cadena. Salió en busca de Meredith y halló su puerta cerrada, no contestaba el teléfono y se alarmó. Llamó a Raffaele (Acusado) y acudió en su ayuda, aunque nada faltaba en la casa, sí había vidrios rotos por lo que ambos resolvieron dar aviso a la policía.

El cuerpo de Meredith fue encontrado medio desnudo, degollado, con 47 heridas de arma blanca y cubierta por un ensangrentado edredón. La autopsia determinó primero que la joven británica mantuvo relaciones sexuales antes de su muerte pero no podía determinar si había sido forzada o no. Luego se dijo que sí había sido violada.

Una semana antes del terrible suceso, Amanda conoció a un chico italiano de 23 años en un recital de piezas de Schubert. Se llamaba Raffaele Sollecito y estudiaba Ingeniería Informática. El flechazo fue instantáneo. A ella, ese aire de Harry Potter italiano que tenía él, le volvía loca. Y a él, mucho más tímido y retraído, le fascinaba su descaro. Raffaele vivía solo, así que Amanda no dudó en mudarse a su piso.

La noche de Halloween, Le Chic (donde trabajaba Amanda) estaba a tope. Tanto que al día siguiente no había apenas clientela. La noche del 1 de noviembre, Amanda recibió un sms de su jefe, el congoleño Patrick Lumumba que decía que no hacía falta que fuera a trabajar. Apenas unas horas después, su compañera de piso, Meredith, era brutalmente asesinada. Y en este punto es donde comienza la nebulosa de este caso.

No faltaban objetos de valor. Y además el asesino o asesinos habían tapado el cuerpo semidesnudo y degollado de la víctima.

“Cuando la asesina es una mujer, tiende a cubrir el cuerpo de una víctima mujer. A un hombre nunca se le ocurriría”.

Aquello, por sí solo, no incriminaba a Amanda. Pero su comportamiento en la horas siguientes sí llamó la atención, su compañera de piso había sido salvajemente asesinada y ella se estaba besando con su novio y haciéndose cariños delante de la escena del crimen. Tal vez por eso fue requerida dos días después para que dijera si faltaba algún cuchillo en la cocina. Su respuesta fue taparse los oídos y empezar a gritar. Aquella fue la primera vez que se empezó a sospechar de Amanda Knox.

La autopsia confirmó que Meredith había sido violada. En su cuerpo se halló el ADN de Rudy Guede, un traficante de 21 años, procedente de Costa Marfil, cuyas huellas aparecieron también en la habitación. Y que, casualmente, estaba huido desde el día del crimen. Fue localizado en Alemania y extraditado a Italia. Según dijo, había conocido, “a la chica asesinada”, el día antes del crimen.

“Al día siguiente fui a su casa, pero no hicimos nada porque ninguno de los dos tenía condones. Así que fui al cuarto de baño. Después la oí gritar y salí corriendo. Vi a un tío. No le vi bien la cara porque estaba oscuro. Salió corriendo por la puerta principal. Vi a Meredith que estaba sangrando: tenía un corte en la garganta”.

Amanda y Raffaele quedaron libres. Y a Rudy, que también recurrió, se le redujo la condena a 16 años por cómplice de asesinato.

Si Amanda y Raffaele no participaron, ¿con quién más estaba Rudy? ¿Le asestó él solo las 46 puñaladas, además de sujetarla y abusar de ella? La autopsia también reveló que Meredith Kercher había peleado con todas su fuerzas. ¿Quiénes más estaban en esa habitación?

Los nueve años transcurridos desde entonces permiten mostrar a vista rápida cómo un homicidio alimentó durante años los titulares periodísticos de todo el mundo, con la sed de escándalo por delante de la atención a los detalles, en un caso que las autoridades italianas tardaron ocho años en cerrar.

¿Te parece demasiado lejano? Pues fue lo que le ocurrió a Meredith Kercher, una estudiante británica de 21 años que fue hallada muerta en la casa que compartía con otras tres personas en Perugia, Italia.

 

 

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