EL USUARIO AL QUE DEBES TEMER

Misterio

  • 33 meses
  • jleo

EL USUARIO AL QUE DEBES TEMER

Que extraño...

A decir verdad, me pareció extraño que lograra localizarme, tal vez haber cargado la imagen fue lo que delató mi ubicación, pero eso era lo de menos. Él había acertado en cuanto a lo sucedido, la fotografía era exactamente como la recordaba. Al ver que tardaba en responder, mandó otro mensaje:

-¿Acaso no te alegras de conversar conmigo de nuevo?

No es eso —le dije—. Es solo que no me lo esperaba, bueno, tal vez en algun sentido lo esperaba, mas no estaba seguro de que volveriamos a estar en contacto…

-Entonces, ¿estás listo?

Supongo, d q se trata?

-¿Sabes lo que significa el término «snuff»?

Si, eso, lo paranormal y el gore son muy famosos en la red, claro despues d la porno…

-Sí, eso pensé. Sé que has llegado a curiosear sobre todos esos términos, así que espero que estés listo para lo siguiente: http://hdakdfuyrkfisd2654gsaafd1f5dfsdfds5fds4fdf4ds5f4d5f4d5f

Entré al enlace… pero esta vez era algo más fuerte. Esta vez me sorprendió ver al que parecía ser mi jefe, muerto; pero no solo había sido asesinado como en cualquier homicidio, esa parecía la obra de un psicópata sanguinario. No pude mirar la imagen por mucho tiempo, la cerré casi de inmediato y le exigí que me diera una explicación:

-Es lo que quiero en nuestra página.

No entiendo, debo fotografiar a un muerto y subir la imagen???

-Algo así, pero no es tan sencillo…

No entiendo…

-Tú eres quien debe asesinarlo.

COMO?!?!?!

-No hay más explicaciones, sé que lo harás.

Y q si me niego???

-No hay vuelta atrás, pues ya sabes de lo que se trata. Tu cuenta está hecha y ahora debes hacerlo si no quieres que tu registro sea dado de baja, o que nuestra página tenga algo así como… ¡TÚ en el lugar de ese cadáver!

Jajajajaja… esto es estúpido, no se por q t sigo el juego, vete al diablo!!! .l.

Cerré la conversación y llamé a mi jefe. Le dije que teníamos problemas con la luz, que se había ido y no volvía, a lo que él respondió con que cerrara en veinte minutos si no regresaba. Entonces cerré y me fui de ahí, no esperé que el tiempo pasara, solo esperé los veinte minutos una vez afuera para poder marcarle y decirle que iba a cerrar.

Estaba en mi casa y aún pensaba en la imagen y en esas conversaciones tan extrañas… Por la noche no pude dormir.

Al día siguiente llegué al trabajo algo tarde, estaba desvelado y aún seguía un poco asustado por lo sucedido. Hablé con mi jefe para informarle que no podía seguir trabajando ahí; me preguntó por qué, pero solo le mentí diciendo que era por mis estudios. Aceptó, pero me pidió que me quedara un par de días más para darle la oportunidad de encontrar a alguien que me reemplazara. Sin más remedio, me quedé. Él estuvo conmigo todo el día, así que no supe nada de g00gle_240394 en el transcurso de este.

Pasaron dos días más sin saber nada de g00gle_240394, pero aún seguía teniendo insomnio y terrores nocturnos. Sentía que me volvía paranoico, en especial cuando mi jefe salía o me dejaba solo.

Ese día llegó una chica que venía por el empleo. Era una chica linda, simpática y amistosa; jamás olvidaré cómo era ella antes, ese día que la conocí. Se llamaba Victoria, pero le gustaba que le dijeran Vicky. El mismo día le enseñé lo que debía hacer, pero no podía dejar de actuar como un maldito loco; me desconcentraba con facilidad y no podía hablarle tranquilamente. Me sentía nervioso, sentía que algún mensaje llegaría. Eso me hizo recordar que cuando comencé a trabajar en el cibercafé, mi amigo, que estaba en el puesto antes que yo, actuaba de una manera semejante, quizá porque él también había sido acosado por Google. Este le pidió que hiciera algo que no quería y mi amigo abandonó el lugar.

Cuando terminó nuestra jornada laboral nos fuimos juntos, y esta chica, algo preocupada, me preguntó si me encontraba bien, a lo que solo le comenté:

—¡Nunca, nunca…! ¡Escúchame con atención, jamás hables con alguien que no conozcas por chat, no lo hagas; Google te buscará y, una vez dentro, no habrá salida!

Luego de que dije eso, salí corriendo y me dirigí a mi casa. Estando ahí traté de localizar a mi amigo; comencé vía internet, pero no encontré sus antiguas cuentas en redes sociales, páginas de juegos ni correo electrónico, era un fantasma en la red. Mientras estaba buscándolo, pasó lo esperado. Un mensaje llegó, pero esta vez él solo dijo algo y se desconectó. Lo que decía el mensaje era: «Más vale que lo hagas, no corras el mismo destino que g00gle_010692:

http://archive/g00gle_010692/fg1f5g4fgfd5g4sd8f4eq65f78ef4».

Mi curiosidad me llevó a una respuesta. El enlace me condujo a una clase de perfil de mi amigo. Anoté el número de su celular y apagué el equipo, pues no pensaba quedarme a esperar a que otro mensaje llegara. Marqué el número un par de veces sin obtener respuesta. Justo cuando dejé de marcar y estaba a punto de irme a la cama, una llamada entró. Contesté y era mi amigo, el cual me preguntó sólo una cosa:

—Dracko, ¿eres tú?

—Sí, soy yo viejo.

No sé cómo supo que era yo, pero no dudé en preguntarle si nos podíamos ver. Aceptó y acordamos un punto.

Al día siguiente me encontré con mi amigo, el cual lucía tranquilo, transmitiéndome la idea de que no pudo pasarle nada de lo que a mí me estaba pasando. Él comenzó la charla.

—Cuánto tiempo, vaya, apenas y me acordaba de ti. ¿Cómo has estado?

—Bien, yo… —No quise hacer más rodeos y fui al grano—. Viejo, ¿qué sabes de un usuario llamado google_240394?

Su cara se puso pálida, y solo me dijo:

—Me tengo que ir, fue un error venir a verte, tengo que trabajar…

—No, espera, necesito respuestas. Ese usuario me está acosando, amenazando y, por lo visto, lo conoces. Dime qué es lo que sabes, por favor.

Estaba a punto de retirarse, estaba de espaldas, y me contestó con lo siguiente:

—No sé por qué olvidé mencionar eso cuando tomaste mi empleo, pero ahora lo siento, en serio, por segunda vez… Por ti…

—¿A qué te refieres? —pregunté curioso.

—Lo siento, pero creo que para remediarlo puedo terminar lo que empecé ese día, antes de que ellos vuelvan…

Una mirada psicópata y una sonrisa demoníaca se dibujaron en su rostro. Entonces se lanzó hacia mí gritando que en serio lo sentía. No supe qué hacer, solo intenté defenderme; pero cuando estaba sobre mí y yo estaba en el suelo, un extraño sujeto encapuchado se acercó a nosotros y golpeó fuertemente a mi amigo, quitándomelo de encima. Lo escuché decir:

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