Lo que nadie te dijo de vivir con tu pareja

Consejos

  • 7 meses
  • jleo

Lo que nadie te dijo de vivir con tu pareja

Llega una edad en la que te preguntas si ya es momento de vivir con tu pareja. Más si cada fin de semana se quedan juntos y poco a poco van apareciendo más cosas suyas en el closet.

Poco a poco aumentan los jóvenes y millennials en México que deciden vivir juntos. De acuerdo con el INEGI, el 81,7% se casa y 18,3% vive en unión libre. Pero también hay más divorcios. En el 2008 por cada 100 enlaces hubo 14, mientras que en 1971 había sólo 3,2.

Si tú estás en ese proceso de irte a vivir con alguien, y no quieres que termine en separación, puedes seguir los siguientes tips:

1. No, no todo es perfecto

Esto es lo primero que tienes que saber. Todo estará bien, pero no siempre. Vivir con alguien es compartir experiencias buenas, malas y fatales. Es conocer al otro cuando va al baño, los domingos que no se quiere bañar y todas las imperfecciones que poco a poco van saliendo a la luz, como dejar la tapa del wc arriba, el papel de baño tirado, roncar demasiado o ropa en todas partes. También es sentirte mal cuando lo ves enfermo, compartir la angustia cuando uno de los dos se queda sin chamba, o festejar porque lo ascendieron. A veces querrás encerrarte sin ver a nadie o simplemente no tener sexo. Algunas otras ocasiones pensarás que ni estando en el mismo lugar pasan suficiente tiempo juntos. Vivir con alguien tiene altas y bajas, y debes ser lo suficientemente inteligente para poder sobrellevarlas. Lo que funciona es siempre ver el lado positivo de las cosas y aceptar que no todo es como de película, tal y como menciona la escritora Jenna McCarthy en su Ted Talk.

 

2. Las benditas cuentas

Es importantísimo que hablen antes de compartir casa acerca de cómo dividirán los gastos de renta, agua, gas, luz, internet, televisión de paga y hasta Netflix. Evítense problemas y hagan cuentas de acuerdo a lo que ganan y a sus gastos personales. Según Alejandro Zamora, investigador de contenidos de economía y finanzas del Museo Interactivo de Economía y Sofía Macías, autora de “Pequeño Cerdo Capitalista”, el pago de la renta no debe ser más del 30% de lo que cada uno gana. A ese porcentaje debes después sumarle los gastos fijos de la casa y los personales (tarjetas, celular, educación). Para que funcione:

1. Después de decidir cuánto aportará cada uno a la renta mensual, hagan una lista de los servicios que deberán pagar y la suma total. Recuerden que el gas, internet y TV son mensuales, la luz, agua y el gas son bimestrales.

2. Decidan a quién le corresponderá pagar cada servicio o si dividirán la suma total entre los dos. Tengan un calendario con la fecha límite de pago para que no los tome por sorpresa. Aprovechen las domiciliaciones de los bancos, así será más fácil pagar a tiempo.

 

3. Lo que comes tú, lo como yo (o no)

Cuando vives solo ir al súper es muy sencillo: sólo compras lo que sabes que comerás y lo que necesitas. Al irte a vivir con alguien debes considerar que las cantidades que comprarán no serán las mismas. Ahora son dos porciones por cada alimento del día, así que quizá la cuenta total sea más de lo que esperaban.

Los primeros meses serán para descubrir qué tanto comen y qué les gusta de acuerdo a sus hábitos. Para las cosas de limpieza, papel de baño y shampoo, lo mismo. Si antes comprabas un paquete de cuatro rollos que duraba un mes, ahora será uno de ocho o 10, dos pastas de dientes en lugar de una y un litro más de detergente para ropa. El shampoo puede ser responsabilidad de cada uno, lo mismo que sus desodorantes y objetos personales.

Recomendación: vayan cada 10 o 15 días al súper con una lista. Así evitarán hacer gastos hormiga si van cada tres días por cosas que se les olvidaron. Además, harán menores los pleitos por los gastos y organización en la cocina.

 

4. El tiempo es oro

Al vivir solo si se te hacía tarde podías salir corriendo 15 minutos después de levantarte. Juntos la cosa cambia. Si hay dos baños, ¡bendición! De lo contrario, asegúrense ajustar horarios. Evítense gritos en la mañana que les arruinen el día: si ambos entran a trabajar a las 9 am, decidan quién se bañará primero y quién hará el desayuno y tenderá la cama. Antes estabas listo en una hora, quizá ahora sea hora y media para que estén los dos a tiempo. Todo es cuestión de organizarse y levantarse un poco antes para que las cosas funcionen.

 

5. No eres su mamá 

La comunicación en una pareja es básica, pero al vivir juntos es algo que puede perderse y ocasionar problemas. Nunca des por hecho algo que jamás dijiste. Si te molestan algunos de los hábitos de tu pareja, aprendan a negociarlo. Según Mario Guerra, especialista en relaciones, lo peor que puedes hacer es:

1. Darle lecciones a tu pareja, olvida decir: “Tú deberías, por qué no hiciste, te dije que hicieras”.

2. Generalizar, o sea siempre decirle lo que hace mal: “Tú nunca y yo siempre”.

3. Desmotivar criticando: “Eres un flojo” en lugar de decir “Me gustaría que me ayudaras más”.

4. Invalidar sus emociones: “Es que siempre exageras”. Hay que ser empático para poder entender lo que siente el otro. Olvídate de decir: “Ya bájale”.

 

6. Lo tuyo ¿es mío?

Vivir juntos no significa que TODO lo tengan que hacer pegado al otro. Así como uno a veces quiere estar solo y no ver a nadie, tu pareja también. Dense espacio y tiempo para salir cada quien con sus amigos, ir a caminar, ver una película o hasta leer un libro en otro cuarto. Según un estudio realizado por la UNAM, “Escala de felicidad en la pareja”, quienes se daban espacio y tiempo favorecían la estabilidad y por ende la felicidad en su relación. Lo mismo pasa con sus cosas. No porque vivan juntos quiere decir que pueden revisar las pertenencias del otro. Confíen y respeten.

 

7. Te toca = nos toca

“En esta casa todos ayudan”. ¿Te suena familiar? En la vida de pareja también aplica. En una investigación de Inglaterra sobre qué funciona y qué no en las relaciones, uno de los resultados fue que “compartir responsabilidades en el hogar” era importante para mantener estabilidad. Para lograrlo, organicen sus rutinas y actividades y divídanlas. No se trata de hacerlo por obligación, sino como una muestra de apoyo al otro para que la relación funcione.

 Fuente: oficinista.mx

 

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