Los grandes hallazgos de la cueva de La Mana (Ecuador) que seguro no sabías

Misterio

  • 6 meses
  • jleo

Los grandes hallazgos de la cueva de La Mana (Ecuador) que seguro no sabías

En 1984, un grupo de exploradores de oro encontró en las selváticas montañas de La Maná, Ecuador, un profundo túnel con un tesoro arqueológico que, de verificarse su autenticidad, se trataría de un hallazgo de grandes proporciones.

Un grupo de buscadores de oro liderados por el ingeniero Elías Sotomayor que se había internado en las selváticas montañas de La Maná, en Ecuador, descubrió en 1984, en una zona que en la década de los 80 había sido objeto de explotación minera de oro por medios mecánicos, en las coordenadas 0.95ºS 79.18W, un profundo túnel que conducía hasta un enorme recinto en el cual se hallaban unos 300 artefactos de piedra de procedencia y edad desconocida, que, de no tratarse de una falsificación, asesta otro golpe mortal a quienes intentan transformar las verdades antigüas en leyendas. 

Las piezas encontradas son procedencia y antiguedad desconocidas, y lo que hace a estos objetos tan particulares son los motivos en ellos grabados, la tecnología utilizada y los materiales incrustados.

Actualmente, el grupo de más de 300 objetos de La Maná forman parte de la copiosa colección privada que posee en Ecuador Germán Villamar, quien recibió la totalidad de las mismas por parte de Sotomayor.

En cuanto al lugar del hallazgo, la tradición oral cuenta la existencia de una “Ciudad de Oro” en lo que actualmente es la selva ecuatoriana, llamada, precisamente “La Maná”, y justamente, la zona donde fueron hallados los objetos es de una particularidad muy especial por el hecho de encontrarse oro orgánico en el agua.

Los objetos más peculiares

Estos increíbles objetos parecen haber sido diseñados respetando una geometría psicoacústica, encontrando además efectos magnéticos de “punto cero” y su diseño, tecnología lítica y acabado, desafían una vez más las especulaciones sobre los conocimientos y las capacidades tecnológicas de las civilizaciones antigüas. 

Algunos de los objetos más llamativos encontrados en la cueva son:

1. La piedra del mapa del mundo

Una losa de piedra la cual tiene grabado un planisferio que incluye a América, Europa, partes de Asia y África, además de tres continentes hoy inexistentes de los cuales uno se ubica donde Platón identificó a la Atlántida.

Otro enigma del mapa es la línea blanca tallada: de un lado de la piedra, la línea  pasa precisamente por La Maná, el lugar donde fue encontrada la “La piedra del mapa del mundo”, y en ese mismo punto hay una incrustación circular.

2. La representación de una pirámide

De tres lados con un “ojo” en la cima, símbolo espiritual sánscrito de la visión psíquica y representado en todas las culturas antigüas como el “Ojo que todo lo ve”, una variación del Tercer Ojo.

La pirámide también es fluorescente como el resto de los objetos encontrados, tanto sus líneas blancas como, y sobretodo, el “Ojo que todo lo ve”, con incrustaciones de color celeste y amarillo.

3. Un conjunto de placas de piedra labradas con un complejo diseño geométrico basado en círculos.

El diseño en espiral es, aún hoy en día, un símbolo del viaje interior de la meditación y también es usado con efectos hipnóticos. Los discos muestran una región de cero magnético en su centro que ha sido comprobada consistentemente, haciendo que cualquier imán colocado sobre el centro del disco como un péndulo, gire en el mismo sentido de las líneas incisas.

4. La representación de una cobra

Para los que se preguntan que tiene de extraño encontrar la representación de una cobra, la respuesta, y de ahí lo asombroso, es que se trata de una serpiente que en la actualidad habita únicamente en Asia y en África.

5. Dos figurillas de piedra sobre una placa con puntos incrustados, que forman constelaciones fluorescentes.

Los “observadores de estrellas” (como llaman a las vasijas) están inclinados hacia atrás, como observando el cielo nocturno, cuyas constelaciones se plasman en las incrustaciones de la placa. Estas enigmáticas figuras llevan abultados trajes, que junto a sus enormes ojos ovalados fluorescen junto con las constelaciones bajo los rayos ultravioleta.

6. Un juego de copas de piedra con incrustaciones fluorescentes.

La perfección geometría de las copas, hechas en jade, sugiere el uso de avanzadas técnicas tardías para rotar la piedra mientras era cortada. Una de las copas resalta por su tamaño y por el diseño de puntos incrustados que representan el mismo grupo de constelaciones señalado en la pieza de los “observadores de estrellas”.

 

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