5 Relatos cortos Eróticos que te dejarán muy caliente

Pensamientos

  • 18 horas
  • jleo

5 Relatos cortos Eróticos que te dejarán muy caliente

Hay muchas personas que se excitan con los relatos eróticos y es probable que no lo admitan ante otras personas.

Pueden decir que les gusta leer relatos eróticos y ya está o si quieren leerlo lo harán a escondidas para no ser juzgados. Suele ocurrir en nuestra sociedad que a todos nos gusta sentirnos bien y disfrutar del placer y del sexo, pero luego parece que queremos ocultarlo.

¿Te has preguntado por qué te excitan los relatos eróticos?

Los relatos eróticos nos excitan, y lo hacen a todos y cada uno de nosotros. Si no nos crees, busca un relato erótico que tenga un buen reconocimiento por parte del público, y comiénzalo a leer. Te sorprenderá lo rápido que empiezas a excitarte y las ganas que te entrarán de tener relaciones sexuales con tu pareja o contigo mismo/a, mediante la masturbación.

Aquí te dejamos 5 relatos cortos para que hoy duermas caliente!

 

1. Sin verguenza

Ella, tranquila y ardiente, se acercó a la ventana. Nada cubría su opulento cuerpo. La luz que entraba por los enormes ventanales bañaba su piel bronceada. No tenia pudor alguno en enseñar su cuerpo a cualquier persona que pasara por la calle, a sus pies. Más de un hombre se detuvo a mirarla. Más de una mujer también. Otras, escandalizadas, tapaban la vista a sus hijos con la palma de su mano.

Gigi, de pie frente al ventanal observaba las reacciones y sonreía con lujuria. En menos de dos minutos tenía una cola de caballeros de indefinida situación civil en su puerta, clamando atenciones en cierta parte de su cuerpo. Pero ella se negó a abrir la puerta de su casa. Jaime se acercó por detrás y la abrazó.

Él también estaba desnudo, y excitado. Sus pieles contrastaban en demasía. Él, pálido. Ella, oscura. Jaime la giró, cogiéndola de las caderas y la apoyó en el cristal. Verónica se encaramó encima de él, rodeándolo por la cintura con sus piernas. Sin ningún momento de vacilación, él la penetró, ante la vista de cualquiera que pasara por la calle, a sus pies.

 

 2. Así es como se hace

Y ahora relájate. No pienses en nada. Túmbate de espaldas y abandónate a las sensaciones. Sólo siente mis manos sobre tu espalda.El solo contacto hace que se alivien las tensiones. Necesitabas calor humano, caricias de otro ser que te hagan sentir viva. Siente mi cuerpo pegado al tuyo, no importa el calor. Mis labios en tu nuca…aspiro tu aroma de mujer. Me gusta como hueles…

Mis manos acarician tus brazos, tus caderas, suavemente. Te vuelves sobre un costado ofreciéndome tu pecho terso. Acojo uno de ellos en mi mano como una pequeña paloma y poso mi boca sobre él con un beso tierno.

Oigo tus leves ronrroneos, apenas perceptibles penetrar en mi oído. Me gusta, me gustan tus movimientos felinos, elásticos al acercarte más a mí. Me abrazas mirándome profundamente a los ojos y te beso. Nuestros labios se funden amorosamente. Nos saboreamos el uno al otro. Deja que bese todo tu cuerpo, tus manos, tus pies, tu vientre…

Lentamente acerco mi cara al interior de tus muslos. Noto un calor intenso.Tu dulce aroma me embriaga. Mi boca ya en tu sexo. Lo acaricio con mis labios, muy suave. Mi lengua recorre tu vulva despertando hasta la última célula. Pruebo tu licor extasiante y me enervo.

Acaricias mis cabellos mientras comienzas a mover tus caderas. Mi lengua y mis labios se mueven al ritmo que marcan tus caderas y tus gemidos. Noto tu flor creciendo en mi boca. Un capullo que se va abriendo lentamente hasta que estalla en una explosión de placer que te inunda hasta el cerebro.

Me abrazo a tu cintura, poso mi mejilla en tu vientre y me acuno con tu respiración profunda. Duerme mi amor, descansa que yo velaré tus sueños…

 

3. En el cine

-Hoy te llevo al cine. Arréglate.

Al oír estas palabras sabías que no iba a ser una sesión de estreno, por eso, decidiste estrenar el conjunto de lencería que él te había regalado. La sala estaba en penumbra. Él se detuvo a buscar los mejores sitios. Con una sola mirada lo tuvo claro.

-Vamos -dijo mientras te dejaba pasar delante. Poco a poco os vi, acercándoos hasta deteneros a mi lado. Tú me miraste de arriba a abajo.

Yo te miré de abajo a arriba.

Te sentaste coqueta haciéndote notar e inspiré profundamente tu perfume para que lo notaras. Las luces se apagaron y comenzó la película. La de la pantalla y la nuestra. Noté tu rodilla contra la mí, buscándose. Habías separado tus muslos y tu falda se subió lo justo para mostrar la fantasía de tus medias.

Mi mano hipnotizada siguió tus señales buscando la piel de tu cálido muslo.

La tuya, sutil, se apoyó en mi entrepierna ya prominente. De reojo pude ver que tu otra mano hacía lo mismo con él y la suya también se deslizaba por tu otro muslo. Al instante, recostados, nuestros sexos enhiestos en tus manos y mis dedos, buscándote, tropezaron con los de él. Amablemente apartó tus braguitas para dejarme paso hacia tus delicias. Mis dedos se empaparon de ti.

Los tuyos jugueteaban con mis lágrimas. Poco a poco te inclinaste hacia mi polla erecta hasta apresarla con tus labios. Él aprovechó para levantarte del todo la falda. Pronto sentí sus embestidas a través de tu boca. Detrás sentimos la presencia de dos hombres de pie, observando, masturbándose. Tu boca se volvió ávida.

Tu sexo flotaba en el de él. Todo se volvió irreal y tan real al mismo tiempo.

Él explotó en ti guturalmente. Tú explotaste en él ruidosamente. Yo exploté llenándote de sabor y sensaciones.

Saciada te diste la vuelta incorporándote y, tomando nuestros testigos en tus manos, les llevaste al infinito para que dieran fe de que había sido cierto.

 

4. En el baño

Tenemos una cita secreta en un restaurante. Cada uno va a ir con su pareja con la excusa de que nos lo han recomendado. Cuando llegamos vosotros ya estáis. Nos sentamos en una mesa no muy alejada de la vuestra, yo frente a ti. Nuestras miradas se cruzan repetidamente con ardor. Estoy deseando follarte y supongo que tú también a mí.

En un momento te levantas y te diriges al baño. Yo voy tras de ti. Te cojo de la mano y te meto en una cabina del baño de señoras. Te empujo contra la pared y te beso locamente.

Tu correspondes a mis besos apasionadamente. Mi mano se aventura bajo tu falda, toco tu braguita totalmente mojada y la arranco de un tirón. Mientras ya has sacado mi polla del pantalón totalmente enhiesta y te embisto contra la pared.

Mi polla entra sin resistencia en tu rajita totalmente húmeda. Mmmm me encanta como la aprisionas con las paredes de tu sexo. Me muevo ferozmente dentro de ti hasta arrancarte suspiros de placer.

-Quiero que te corras dentro de mí, quiero sentirme inundada por tu leche. ¡Mójame por dentro! – me susurras al oído.

Estas palabras hacen un efecto casi inmediato en mí y exploto en ríos de lava caliente en tus rincones más íntimos. Nos separamos rápidamente, arreglándonos ante el espejo, mientras nuestras miradas cómplices sonríen.

Salimos separadamente del baño y nos dirigimos cada uno a nuestra mesa, como si nada. Desde allí puedo todavía ver el rubor en tus mejillas. Mi semen borbotea en tu vagina totalmente llena de mí y yo me llevo los dedos a la nariz.

 

5. Mojados hasta más no poder...

Me encanta cuando nos duchamos juntos. Nuestros cuerpos desnudos bajo el chorro caliente. Me gusta como me miras con ternura mientras enjabonas mi cuerpo dulcemente. Soy un niño en tus manos expertas.

Contemplo el agua discurrir por tu piel brillante, tersa. Se vuelve más elástica al enjabonarte, mis manos resbalan por su superficie vagando y explorando. Te excitan mis manos y así me lo haces saber. Yo también estoy excitado y te lo digo al oído, aunque es evidente.

Sientes como crezco entre tus manos, como un artesano modelando el barro y contemplas tu obra terminada. Me vuelven loco tus caricias, suaves e intensas, más intensas debido al jabón y al agua que cae sobre mi.

Quieres tenerme en tu boca, hacerme tuyo. Te acuclillas en la bañera y me posees, tus labios me besan ardorosamente. No puedo pensar en otra cosa que en tu lengua vibrante sobre mi glande. Consigues volverme loco de placer.

Me gusta mucho sentirme en tu boca, que dirijas mi placer. En este momento te pertenezco totalmente, soy parte de tí. Me engulles totalmente, me acaricias con tus labios, me siento desarmado, a tu merced, en tus manos y te deseo tanto…

Te deseo tanto que no puedo esperar más. Te ayudo a levantarte. Te abrazo, nuestros cuerpos resbalan y se acarician mutuamente. Siento mi virilidad deslizarse entre tus muslos. Nos fundimos en un beso húmedo y apasionado.

Te vuelves de espaldas a mí, ofreciéndome tu culo reluciente. Te sujetas a la jabonera inclinándote ligeramente. Puedo ver tu joya asomando entre tus nalgas. La abres con tus manos para mí. Entro en tí profundamente, me recibes con tu abrazo íntimo.

Te cuelgas totalmente de la jabonera, parece que se fuera a romper de un momento a otro. Me muevo dentro de tí, te siento, me sientes, todo, todo. Quiero entrar, quiero estar, quiero morir, ten, soy tuyo, te ofrezco mi preciado tesoro, disfrútalo, disfrutémoslo, sintamos juntos.

Me quieres de nuevo en tu boca, me tomas, me saboreas, disfrutas golosa. Me tienes, ya no soy, no soy nada, soy tu, tu eres yo.

 


Si te interesa: 

Relatos eróticos publicados en la WEB -Sadomasoquismo-Lesbianas-Gays.

 

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