Desde pequeña me dijeron que los mostruos no existian, pero todo fue mentira

Consejos

  • 4 meses
  • jleo

Desde pequeña me dijeron que los mostruos no existian, pero todo fue mentira

De niños nos convencieron de que los monstruos solo existían en los cuentos. Nadie nos dijo jamás que en realidad que visten piel de personas y caminan a plena luz del día.

Como la pareja que primero apasiona y luego maltrata y aniquila la autoestima, como el terrorista que arrebata vidas inocentes o el político capaz de iniciar una guerra.

Si hay algo que todos sabemos es que las palabras son importantes, que crean etiquetas y atribuciones que no siempre son del todo ciertas. El término “monstruo”, por ejemplo, tiene en su origen una connotación ficticia y literaria que no evita en absoluto que sigamos utilizándolo de forma constante para describir a todos esos actos que ante nuestros ojos escapan a la lógica y representan la maldad.

Los monstruos de carne y hueso, personas desprovistas de humanidad

Dicen los expertos en psicología criminal que la primera vez que se usó el término “monstruo” para describir a una persona en el ámbito policial, fue en en 1790, en Londres. Las autoridades buscaban a un asesino fuera de lo común, algo perverso e inconcebible que sembró el pánico en ciertos barrios londinenses a lo largo de casi dos años. Era, claro está, Jack el Destripador.

Un ejemplo de ello fue lo sucedido a lo largo de los años 70 en Estados Unidos con Ted Bundy.

Dentro del universo criminalístico, Ted es el asesino en serie más despiadado de la historia. En los interrogatorios sugirió que pudo llegar a matar a 100 mujeres. Una cifra a la que las autoridades dieron crédito, por lo cruel del personaje, a pesar de que solo encontraron los cuerpos de 36 de su víctimas.

La conclusión a la que se llegó es que Bundy no era psicótico ni drogadicto, tampoco alcohólico, no presentaba daño cerebral ni padecía ninguna enfermedad psiquiátrica.

Ted Bundy simplemente disfrutaba haciendo el mal.

Hay otro lugar donde habitan los monstruos: en nuestra mente

Sabemos que nuestro mundo, nuestra realidad más cercana, es a veces como esos inquietantes cuadros de Brueghel el Viejo, donde el mal se esconde entre la cotidianidad de la muchedumbre, entre el rumor de las masas en una ciudad, conocida o desconocida, en una calle cualquiera. Sin embargo, los monstruos capaces de hacernos daño no solo habitan a nuestro alrededor; de hecho, donde más espacio ocupan es en nuestra propia mente.

A veces, el miedo, nuestras emociones y pensamientos pueden atenazarnos hasta el punto de encerrarnos en un lugar muy oscuro donde quedar perdidos, asfixiados y apresados por nuestros propios demonios.

No obstante, y en vista de que no siempre podemos controlar a los que se camuflan en nuestra vida exterior, seamos capaces ante todo de espantar a los que de vez en cuando aparecen en nuestras mentes.

 

 

 

 

¿Te ha gustado lo que has leido?

Si es así y quieres leer más de este tipo de contenidos, compártelo con tus amigos y dale me gusta en nuestra página de Facebook, Twitter e Instagram y también contamos con Pinterest!




Compartir en: