Perdonar es fácil, pedir perdon no lo es... - Orgullo de mujer

Mujer

  • 3 semanas
  • jleo

Perdonar es fácil, pedir perdon no lo es... - Orgullo de mujer

Siempre debemos procurar sanar, no guardar rencores y perdonar aun cuando sintamos que la otra persona no lo merece...

Evidentemente para las buenas acciones no existe una fecha de caducidad, pero cuando la buena acción, viene posterior a algún hecho, palabra u omisión, que haya dañado o lastimado a alguien, puede ser que nos encontremos con una barrera que no nos permita materializar nuestras intenciones, y a veces mientras más tarde ocurra, más difícil será.

Podemos pensar que algunas veces será preferible esperar que las aguas se calmen o sencillamente no nos damos cuenta de manera oportuna de lo negativo que pudimos haber ocasionado en alguien más, sino que lo hacemos luego de un tiempo, en donde pudieron haber pasado muchas cosas.

Puede ser que la persona a la cual hemos lastimado, se haya decepcionado aún más por la ausencia de reconocimiento y las pocas intenciones mostradas de nuestra parte con respecto a sus expectativas, o en el mejor caso, pudo haber pasado la página y decidido avanzar.

 

Sea cual sea el caso, una de las cosas que nos permitirá estar tranquilos con nuestra consciencia, es estar atentos a las consecuencias que tienen nuestros actos en los otros, procurando siempre generar el los demás el mayor bien posible. Sin embargo, como somos humanos y tenemos posibilidades de equivocarnos, tendremos que ser capaces de reconocer nuestros errores, de tomar acciones para enmendarlos y de procurar evitar que quienes nos rodean alimenten odios, rencores y desprecio, hacia nosotros.

Evidentemente cada quien es responsable de lo que siente, de cómo le afectan las acciones que cometen los demás y cada interacción y en especial cada herida, nos da una lección que debemos aprovechar, no tanto para conocer a los demás, sino para conocernos a nosotros mismos, para entender por qué somos sensibles a ciertos puntos, por qué nos duelen más unas cosas que otras, a qué le damos más importancia y una de las cosas más relevantes por descubrir es si existe algún patrón en las heridas o en las personas que las propinan, porque en estos puntos hay mucha tela que cortar.

Siempre debemos procurar sanar, no guardar rencores y perdonar aun cuando sintamos que la otra persona no lo merece, pero las experiencias no deben pasar en vano, debemos ser capaces de aprovecharlas al máximo para aprender y continuar.

 

Así, que aprendamos a reconocer cuándo hemos generado daños a otros y abordemos la situación lo más pronto posible, evitando que cualquier emoción negativa se alimente a través del tiempo y haciendo menor la posibilidad de que cuando queramos enmendar las cosas o pedir perdón, ya sea tarde.

Del otro lado, aprendamos a liberarnos de cargas del pasado de forma oportuna, sin que sea necesario que el dolor nos toque a la puerta, sin tener que escuchar unas disculpas, perdonemos por beneficio propio, porque los únicos que nos dañamos alimentándonos del sufrimiento, somos nosotros mismos. Somos responsables de lo que permitimos, si hubo un daño y no supimos evitarlo, no permitamos que haya alguno mayor extendiendo en el tiempo todo aquello que continúa propinándonos dolor.

Fuente: Sara Espejo – Mujer.Gurú

 

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